Posteado por: vicentecamarasa | 17 marzo 2011

ARCHIVAR ES OLVIDAR. UN SÍNDROME DE DIÓGENES MODERNO

Tomado de

https://vicentecamarasa.files.wordpress.com/2011/03/chiste_adiccion_internet.gif?w=300

 

Archivar datos significa, en la práctica, olvidarlos. La frase (de un autor alemán, Weinrich, 1995) me dejó totalmente aturdido, pues era una verdad sin ningún tipo de escapatoria.

Una verdad que todos hacemos de forma casi rutinaria. Almacenamos discografías completas, miles de fotografías digitales, decenas de enlaces en favoritos, … Cada vez nuestro tiempo lo ocupamos más en copiar aquellas cosas que nos llaman la atención, pensando en que en algún momento escucharemos esas canciones, veremos esas páginas o necesitaremos esos datos. Sin embargo, ¿es eso cierto? ¿Utilizaremos algún día todos esos archivos almacenados?

 

Hace tiempo, cuando aún casi no existía Internet, leí una anécdota de Borges que, en el fondo, hablaba de lo mismo. Se refería a la Biblioteca Central de Buenos Aires y decía, con lástima, que toda la vida de un hombre no sería suficiente para leerse una estantería entera de aquella biblioteca, que necesitaríamos más de mil vidas para poder leer todos los libros que atesoraba la biblioteca.

 

Ahora es problema es aún mayor. ¿Os habéis fijado la cantidad de millones de resultados que ofrece Google ante cualquier entrada que pongamos? ¿Quién podría leérselos todos? ¿Qué páginas, sumamente interesantes, no veremos jamás? ¿Qué informaciones nos perderemos?

Ante esta situación, casi como un mecanismo de defensa, tendemos a acumular, a archivar datos aunque sepamos que nunca los veremos. Acaso nos sentimos más seguros así, como aquellos enfermos del Síndrome de Diógenes que acumulan todo tipo de objetos encontrados en la calle.

Pues resulta que la técnica ya ha superado la capacidad humana de poder digerir toda esta información (mucho más la de pensarla), y demasiada información es desinformación, tantos datos ocultan la verdad, igual que los árboles, que a veces no nos dejan ver el bosque.

 

Esta avalancha de datos que tenemos a nuestra disposición nos obligarán en un futuro (ya lo están haciendo) a replantearnos cómo seleccionarlos. Tendremos que usar filtros que nos permitan reducir las informaciones. Ante esto tenemos dos salidas posibles (al menos por el momento).

Una opción puramente numérica. Como hace ya Google y las distintas empresas de blogs, de periódicos digitales…, podemos elegir un filtro que nos ordene las páginas por entradas. Así aparecerán primero las más buscadas y consultadas. La mayoría no se equivoca, dirán los que sostienen este método.

Por otra parte yo utilizo cada vez más otro método, acaso más elitista, pero que a mi me resulta más rentable. Aburrido de encontrar decenas de páginas copiadas unas de otras, con opiniones más que discutibles e incluso graves errores, cuando consulto algo en Internet suelo utilizar mis enlaces favoritos o los de otros de mi confianza. Cada vez utilizo más los distintos blogs y páginas y sus enlaces destacados, pues ahorro bastante tiempo.

Normalmente quien pone un enlace en su blog o página es porque le parece interesante y adecuado. Si a mi me parece bien el estilo y datos de la página que consulto, lo más seguro es que sean del mismo tipo sus enlaces. Haced la prueba. En especial en muchos de los blogs que escriben profesores hay una serie de enlaces por regla general fantásticos y de toda confianza.

 

De todas formas, si tenéis algún método distinto, me encantaría que me lo comentárais.

Vicente Camarasa

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