Posteado por: vicentecamarasa | 10 julio 2009

RECETAS PARA SALIR DE LA CRISIS (5): REVISEMOS NUESTRAS IDEAS SOBRE EL ÉXITO Y LA FELICIDAD

Ahora es la abundancia capitalista la que ha fracasado… Hay un desplazamiento del tener al parecer… Estamos en la tierra prometida del consumo total que se ha convertido en un gran espectáculo que ha sustituido a la religión

  

Tomado de http://a-dieresis.blogspot.com

Estas ideas parecen escritas para la crisis actual, ¿no es cierto? Sin embargo las escribió Guy Debord en 1957, ¡hace ya más de medio siglo!

Si entonces ya su libro, La sociedad del espectáculo, fue una verdadera guía para los intelectuales de la época (y cuyas conclusiones fueron los famosos sucesos de mayo del 68), ¿por qué ahora nos parecen tan actuales? ¿No será porque la crisis que ahora vivimos es el final de un largo proceso y no una crisis puntual?

 Desde los años 80 (o incluso antes) por todos los lugares sólo encontramos propagandista del capitalismo y el consumo. En 1989, con la caída del muro de Berlín (y la siguiente destrucción de la URSS), la historia así parecía también decirlo. Y más aún cuando el gran régimen comunista, China, dejó entrar el capitalismo en su territorio y se terminó convirtiendo en la gran fábrica del mundo.

  

Tomado de www.granadablogs.com/pateandoelmundo/?m=20081212

 El capitalismo había triunfado y con él los productos, la publicidad, el consumo… La globalización neoliberalista ya era nuestro único paisaje posible. Comprar, vender, producir, enriquecerse… estos son las nuevas formas de llamar a la felicidad. Hay que mejorar, ser más productivo, ganar a la competencia, destrizarla si es posible. No vale ya con vivir, todo se ha convertido en una gigantesca carrera en donde sólo hay felicitaciones para los primeros.

Como veis, poco a poco la filosofía del triunfo nos ha ido invadiendo. Triunfar sea como sea, ganar a pesar de los demás, ser el primero, el más fuerte, el más alto, aunque sea a base de destrozar al contrario y, en el fondo, a nosotros mismos.

 Sin embargo toda esta forma de pensar tiene un límite. En realidad, tiene varios. Triunfar sin respetar las reglas nos ha llevado a la pérdida absoluta de la ética que vemos en el mundo de los negocios, en la política, en las finanzas… llenos de casos de corrupciones. Tiene otro límite en el llamado Tercer Mundo, en el subdesarrollo, en el sur o como lo queramos llamar. Si vivimos tan bien el 20% de la humanidad es porque el 80% vive en la pobreza. Tiene también el límite de nuestro propio planeta al que estamos destruyendo con la contaminación, agotando sus recursos…El sistema capitalista global sin ningún control es una máquina que sólo puede ir cada vez más deprisa hacia su propia destrucción, decía Guy Debord

  

Tomado de carlos-santiago.lacoctelera.net/post/2008/10/…

 Pero todavía más cerca. En un artículo anterior veíamos los responsables de la crisis, y terminábamos en nosotros mismos. Pues cada uno de nosotros ha puesto su granito de arena en esta loca carrera con nuestro consumismo sin fin. En realidad, nosotros también estamos infectados del virus. También queremos ser los primeros, tener más dinero, triunfar como sea y consumir como símbolo de nuestro triunfo.

Mientras sigamos pensando así, tal vez salgamos de esta crisis pero seguiremos alimentando la máquina. Mientras no pensemos en la pobreza que nos rodea e intentemos acabar con ella, llevaremos en los hombros el arma que nos puede destruir. Si seguimos pensando en los demás como enemigos que nos pueden quitar las cosas, no conseguiremos otra cosa que luchar contra enemigos sin fin.

Quizás existan muchas más cosas que el puro dinero por el dinero. Tal vez ayudar a alguien sea tan satisfactorio que merezca la pena hacerlo. Pues, acaso, en vez de competir se pueda colaborar y conseguir así mucho más. Evidentemente seguiremos siendo egoístas (pues es un rasgo del ser humano) pero tal vez podamos encontrar fórmulas que nos permitan comprar para vivir y no vivir para comprar. No hace falta ser un santo para hacerlo, acaso es ser más inteligente y seguro que más sano, pues yo, por lo menos, prefiero el esfuerzo de tener amigos que la lucha constante de mantener enemigos.

No sé, tal vez sea muy utópico, pero también lo era la educación y la sanidad universal en la Europa del siglo XIX o el voto femenino, y ahora nadie en su sano juicio se lo plantearía. Tal vez dentro de otro medio siglo, cuando nos analicen en la clase de historia, a los alumnos del futuro les cueste un verdadero esfuerzo comprender el ansia consumista, la pobreza o la destrucción del planeta. Sería todo un logro.

 Vicente Camarasa

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Responses

  1. Debemos seguir luchando por la utopía, hace poco leí que la utopía es un verdad anticipada, seguro que quien la pronunció por primera vez tenía toda la razón. Juntos será posible.

  2. […] que hablan de los orígenes y responsables de la crisis, de las mentiras de los mercados o de una felicidad fuera del puro consumo , basándose en las ideas de Chomsky, de Saramago, de Galeano, de Sampedro, del Roto  o toman […]


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